Tenis Plus entrevistó al Doctor Mario Feder, Ginecólogo, especializado en Reproducción Humana, integrante del plantel de Ginecólogos de Medicare, para informarse de los últimos avances en esa área de la medicina. Esterilidad conyugal es un término que asusta a muchas parejas hoy en día, pero muchos mitos y miedos fueron dejados a un lado, ya que un 95% de las parejas que tienen problemas de esterilidad pueden acceder a un tratamiento con la esperanza de lograr el embarazo.
El concepto de esterilidad se refiere a la imposibilidad de concebir naturalmente un hijo después de transcurrido un año, en una pareja que no utiliza métodos anticonceptivos y con una frecuencia de relaciones sexuales dentro de los parámetros normales. A pesar de la definición antes mencionada, los médicos dedicados a la reproducción tomamos ese período de tiempo (un año) con diferentes criterios, según las características de cada pareja en particular. Por ejemplo, en el caso de una pareja que ya sabe que el hombre tiene un problema en la calidad del semen, no se espera un año para realizar un tratamiento para que la mujer pueda embarazarse y lo mismo sucede en el caso de la mujer. El ser humano es el segundo mamífero más ineficaz desde el punto de vista reproductivo. La tasa de embarazo de una pareja probadamente fértil, y en el pico de fertilidad de la mujer es del 20%, por ciclo y por año. A lo largo de un año el 80% de esas parejas se embarazan, y es por eso se ha tomado un año como período de tiempo para decidir si una pareja tiene problemas para conseguir el embarazo. Por otro lado, la capacidad reproductiva de la mujer disminuye con la edad.
Actualmente, se considera que las causas de esterilidad se dividen en 50 y 50% entre hombres y mujeres. Un dato interesante a destacar es que en un gran porcentaje de causas masculinas nunca se logra encontrar la causa que explique la alteración del semen que está provocando la incapacidad de embarazar a la mujer. En algunos casos, existen causas del hombre y de la mujer al mismo tiempo, denominándose a esta circunstancia esterilidad “impura”. También cabe destacar que entre el 12 y 15% de las parejas no se detecta una causa que explique la esterilidad, denominada en estos casos esterilidad sin causa aparente (ESCA).
La medicina reproductiva avanzó mucho en los últimos años y hoy podemos afirmar que en aproximadamente al 95% de las parejas que tienen problemas de esterilidad, la medicina moderna tiene un tratamiento que ofrecerles. Sin embargo, y lamentablemente, no todas las parejas logran el embarazo con los tratamientos. La tasa de embarazo utilizando un procedimiento u otro depende de varios factores: del tratamiento en sí mismo, del problema que afecta a la pareja, de la edad de la mujer, etc. El médico especialista en reproducción sigue un protocolo establecido para estos casos, como en otras áreas de la medicina. Una vez realizado el diagnóstico de esterilidad conyugal, se debe detectar la causa para luego indicar el tratamiento, a veces orientado a solucionar la causa que impide el embarazo, y otras veces a lograr directamente el embarazo. El camino que elige el médico tratante es el que más chance de embarazo le ofrece a la pareja.
Los tratamientos de la esterilidad conyugal se agrupan en dos, los de “baja complejidad” (no utilizan el laboratorio de embriología), y los de “alta complejidad” (interviene el laboratorio de embriología). Estos tratamientos han evolucionado y mejorado sus técnicas y resultados en los últimos años. Pero cabe destacar que hubieron dos grandes saltos terapéuticos que dio la medicina: la Fertilización In Vitro (FIV) y la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI).
Los tratamientos de medicina reproductiva han pasado por diferentes momentos y etapas. La etapa que se vive hoy tiende a mejorar la calidad y cantidad de embriones que se transfieren en un tratamiento de alta complejidad. Esto quiere decir transferir menos pero mejores embriones sin perjudicar la tasa de embarazo, o de ser posible, mejorarla. Desde hace tiempo se ha trabajado mucho en mejorar la calidad de los óvulos utilizados en estos tratamientos y con ello la de los embriones. Hoy en día, los trabajos de investigación se orientan a métodos de selección de los espermatozoides que se utilizarán en esos tratamientos, intentando así mejorar la cantidad y calidad de embriones obtenidos. Por otro lado, en algunos casos que esté indicado, se puede realizar un estudio de una de las células del embrión - PGD (preimplantation genetic diagnosis) – detectando así embriones con alguna patología específica que impediría o bien su implantación, o la evolución normal de un embarazo a término con un niño vivo y sano.