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En Memoria del Dr. Félix Leborgne

Estimados,

Como todos sabemos, el 1º de mayo del corriente, falleció el Dr. Félix Leborgne, Vicepresidente de Copamhi Asociación Civil (Medicare).

Quiero compartir por este medio, la carta dejada por el Dr. Félix Leborgne que leyó su hijo en su despedida. Además, las palabras del Dr. Ricardo Quadrelli, Presidente de la Academia Nacional de Medicina del Uruguay y por último, las palabras del Dr. Antonio Turnes del SMU (Sindicato Médico del Uruguay).

Lic. José Curbelo
Director Ejecutivo




PALABRAS DE FELIX LEBORGNE

Gauguin pintó una extraordinaria tela de casi 4 metros de ancho en 1897 (exhibida en el Museum of Fine Arts de Boston), una de sus últimas, una ópera magna, en medio de sus, enfermedades, y decepción de no haber sido reconocido en Francia como un gran pintor, que sí lo era. Lo que más llama la atención fueron sus frases escritas en la esquina superior izquierda: D’où venons nous? Que sommes nous? Où allons nous? De donde venimos? Que somos? Donde vamos?
Esta pintura no ofrece respuestas. Ante ustedes tampoco yo podría ofrecer respuestas pues no he llegado todavía a conclusiones que me puedan facilitarlas Llegaré probablemente a la conclusión que la fe sería el camino más sencillo para explicarlo.
Pero son ustedes quienes han concurrido hoy a mi primer y último inmerecido homenaje, en una intemperie que puede ser inclemente. Si estuviera de pie en medio de ustedes les diría todo lo que les he amado, respetado, valorado.
Pero como esto ya no será posible, deseo comprendan que mi vida física, familiar y académica estuvo rodeada de una satisfacción permanente, y vuestro recuerdo me acompañará para siempre. Con naturalidad asumí la justicia, lo importante y el discurso único en la vida y espero haberlo logrado. No comparto la decepción que embargara a Gauguin al fin de su vida, y probablemente ustedes también estén de acuerdo.




PALABRAS DEL DR. ROBERTO QUADRELLI
Presidente de la Academia Nacional de Medicina del Uruguay

Con la desaparición física de Felix Leborgne, la Academia Nacional de Medicina del Uruguay pierde a uno de sus integrantes más relevantes de los últimos 15 años y a uno de sus Académicos que más contribuyeron a la consolidación de una Institución todavía joven.-

Ingresó a la Academia por el voto secreto de sus pares el 8 de diciembre de 1994.

Su presencia en los plenarios siempre significó una opinión ajustada y esclarecedora en todos los temas que se trataban.

Integró el Consejo Directivo en dos oportunidades y varias Comisiones de estudio en diferentes temas así como numerosos tribunales para los premios otorgados por la Academia.

Fue Director de Publicaciones del Boletín de la Academia en el período 2002-2005, época que la recordamos como las mejores en lo que respecta a la regularidad de su aparición así como en el contenido científico logrado en cada uno de sus volúmenes.

Prestigió siempre a la Academia cuando tuvo que representarla, y recordamos con admiración cuando a su iniciativa ideó y moderó el Foro sobre Medicina y Medios de Comunicación, en diálogo directo con periodistas avezados.

Nos conocimos con Félix hace más de 30 años, en los corredores del Hospital Italiano, él con su larga túnica y la cabeza algo baja, como en permanente reflexión. Siempre tuvimos una simpatía mutua que se acentuó cuando fuimos colegas en la Academia. No olvidaremos jamás cuando concurrió a nuestro Instituto a comunicarnos personalmente con la alegría en su rostro, de nuestro ingreso a la Academia.

Su prestigio científico dentro y fuera del País no se discute. Publicó más de 150 trabajos en revistas arbitradas internacionalmente. Montó el mejor servicio de radioterapia pública en el Hospital Pereira Rossell. Recibió el Premio a la excelencia tecnológica concedido por el Laboratorio Tecnológico del Uruguay –LATU. Sus aportes referidos a la radioterapia modulada fueron sus últimos conocimientos brindados a nuestro medio que colocan al País a la vanguardia en el tema.

Siempre fue humilde y bueno. Trató a los demás con respeto y tolerancia. Enfrentó a la muerte con la dignidad y entereza que siempre formaron parte de su persona.

Fue uno de los grandes.
Que en paz descanse y Dios lo reciba en su gloria.-





PALABRAS DEL DR. ANTONIO L. TURNES

El Dr. Félix Leborgne Pueyrredón nació el 30 de mayo de 1935 y falleció el viernes 1º de mayo de 2009, recibiendo sepultura el mismo día. Nacido en una familia de médicos, su padre fue el Dr. Félix Leborgne, y su tío, el Dr. Raúl Leborgne, que potenciaron en el ámbito público, desde el Hospital Pereira Rossell, y en el ámbito privado, la incorporación de nuevas técnicas para la detección precoz del cáncer, y su tratamiento mediante la terapia radiante. Su padre fue representante del Sindicato Médico del Uruguay en 1947 y 1948 a las primeras Asambleas de la Asociación Médica Mundial, y a su regreso informó a la Asamblea de sus impresiones, con lo cual ésta decidió postergar su incorporación, hasta que fueran solucionadas las pugnas políticas existentes entre los integrantes europeos de la nueva Asociación, sumidos en las tensiones de la post-guerra. La incorporación se verificaría recién en 1959. Félix y su hermano menor José Honorio (nacido en marzo de 1938), continuaron la senda trazada por sus mayores, expandiendo la actividad oncológica, con una importante producción científica que les valió el reconocimiento nacional e internacional. Si bien no hicieron carrera docente, se consagraron sobre todo a la atención de los pacientes, consagrando muchas horas de su vida a la atención de los indigentes en los hospitales públicos, y aún llevándolos a sus centros privados, cuando no había equipos o materiales disponibles. Cuando en el año 2003 el SMU le otorgó la distinción sindical, Félix Leborgne Pueyrredón hizo llegar un brevísimo curriculum, que resume su actuación, tal vez demasiado modestamente, para sus vastos merecimientos. Sólo consignó allí que:
Fecha de nacimiento: 30/5/1935.
Fecha de graduado: 1/12/1961.
Título de especialista en Radiología y Radioterapia Oncológica.
Cargos:
• Director del Instituto de Radiología y Centro de Lucha contra el Cáncer - Hospital Pereira Rossell.
• Miembro de las sociedades nacionales: Ginecología, ORL, Cirugía, Oncología.
• Miembro de las sociedades extranjeras: ASTRO, ESTRO, ERNSA, SGO.
• Múltiples trabajos publicados en revistas arbitradas extranjeras.
• Miembro de la Academia Nacional de Medicina.
Y Por ello, el Comité Ejecutivo del Sindicato Médico del Uruguay le confiere la Distinción Sindical al mérito científico y en el ejercicio profesional.
En realidad allí nada se decía de toda su inmensa obra científica, de su obra filantrópica, de que apoyó e integró la asociación con el Hospital Británico y el Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay para instalar en Uruguay el primer equipo de Resonancia Magnética Nuclear. Tampoco se hacía mención que introdujo junto a su hermano, el primer acelerador lineal para tratamiento oncológico, adelantando en muchos años a los que se introducirían más tarde en centros públicos y privados.
Desde luego, sus méritos asistenciales y científicos, conjugados con una personalidad que evadió siempre la notoriedad y prefirió ponerse al abrigo de los falsos oropeles, las ambiciones políticas o las actitudes demagógicas. Se consagró pura y exclusivamente a la Medicina y a la atención, con la mayor dedicación y la mejor calidad, a sus pacientes. Estuvo siempre alejado de la envidia, que es la tristeza o pesar del bien ajeno. Sus pacientes y sus colegas lo recordarán como un hombre de elevada estatura, ojos claros, entre rubio y pelirrojo, con una mezcla señorial de simpatía y seriedad, con el carácter de los viejos caballeros, y alejado de la arrogancia de los engreídos. Tenía méritos de sobra, y lo que es más importante, la conciencia tranquila de haber dedicado su vida al Arte de la Medicina y al Bienestar de los uruguayos, sin exclusiones. Pero de sus merecimientos hablan mejor que nadie, las decenas de miles de pacientes que atendió a lo largo de su rica vida profesional, el agradecimiento de sus familiares y el aprecio bien ganado de sus colegas, que encontraron siempre en él la solidez de sus conocimientos y la humanidad y justeza de su trato.
Llegue a su apreciada familia, sus compañeros, sus colaboradores y amigos, el sentimiento de pesar por esta triste y repentina pérdida. Que descanse en paz.